¿Por qué seguimos buscando trabajadores de construcción como hace 30 años?
Hay algo curioso en la industria de la construcción. Podemos diseñar un edificio en BIM, hacer presupuestos desde un ERP, coordinar equipos desde el celular, utilizar drones para supervisar una obra y controlar avances en tiempo real. Pero cuando llega el momento de contratar a un albañil, un electricista, un pintor o un instalador, muchas empresas todavía hacen prácticamente lo mismo que hace 30 años:
“¿Conoces a alguien?”
Una llamada. Un contacto. Un grupo de WhatsApp. Un mensaje a un supervisor. Un trabajador que recomienda a su primo. Y empezar de nuevo.
El problema no es que estos métodos no funcionen
De hecho, funcionan. La recomendación personal tiene una ventaja enorme: viene acompañada de confianza.
El problema aparece cuando una empresa necesita contratar muchas personas, rápidamente y de manera recurrente.
Ahí el sistema empieza a quedarse corto.
Porque una recomendación no necesariamente nos dice:
Qué trabajos sabe ejecutar realmente una persona.
Cuántos años de experiencia tiene en cada especialidad.
En qué tipo de proyectos ha trabajado.
Dónde ha trabajado anteriormente.
Qué disponibilidad tiene.
Qué tan cerca está de una obra.
Si tiene las certificaciones necesarias.
Qué referencias tiene.
Y, sobre todo, si está disponible hoy.
La información está dispersa.
Y cuando la información está dispersa, contratar se vuelve lento.

El problema es más grande de lo que parece
En Estados Unidos, una encuesta de AGC y NCCER publicada en 2025 encontró que 92% de las empresas de construcción tenía dificultades para cubrir posiciones abiertas. Además, 45% reportó retrasos en proyectos relacionados con la falta de trabajadores.
Esto nos dice algo importante:
El problema de contratación ya no es solamente un problema de Recursos Humanos. Es un problema operativo.
Un trabajador que no llega puede convertirse en:
una cuadrilla incompleta → un trabajo retrasado → otro gremio esperando → una entrega que se mueve → un cliente insatisfecho → margen que desaparece.
Por eso la pregunta ya no debería ser únicamente:
“¿Dónde encuentro un trabajador?”
Debería ser:
“¿Cómo puedo encontrar rápidamente al trabajador correcto para este trabajo?”
La construcción se está digitalizando a una velocidad importante. Pero la contratación de trabajadores de campo continúa siendo, en muchos mercados, fundamentalmente informal. En Guatemala, por ejemplo, los datos oficiales de empleo muestran que la informalidad sigue teniendo un peso enorme en el mercado laboral. El INE mantiene la ENEIC precisamente para medir empleo, ingresos e informalidad de manera periódica.
El propio Ministerio de Economía señaló en 2025 que la informalidad afecta a más del 70% de las unidades económicas del país. Eso crea una situación particular para la construcción. El trabajador existe. La empresa necesita contratar. La obra existe. Pero la información que debería conectar a los dos está fragmentada.
El futuro de la contratación no debería ser más burocrático
Y este punto es importante.
Digitalizar la contratación no significa obligar al trabajador a llenar un formulario de 25 campos, crear una contraseña, subir un CV en PDF y aprender a utilizar una plataforma complicada.
Si su experiencia está en sus trabajos anteriores, esa experiencia debería poder formar parte de su perfil.
Si una fotografía de una obra demuestra mejor su capacidad que un currículum, debería poder utilizarse.
La tecnología debería convertir toda esa información dispersa en algo útil para la empresa.
La pregunta que deberíamos hacernos
La construcción ha cambiado muchísimo en los últimos 30 años. Las herramientas cambiaron. Los materiales cambiaron. Los sistemas constructivos cambiaron. La forma de administrar proyectos cambió. La forma de comunicarnos cambió.
Entonces quizá ha llegado el momento de cambiar también una parte del proceso de contratación.
No para sustituir las recomendaciones. No para eliminar el factor humano. Sino para conseguir que, cuando una empresa necesite contratar a alguien, no tenga que empezar desde cero cada vez.
Y quizá ese sea el siguiente gran espacio de innovación en la construcción, no solamente construir más rápido, sino también encontrar más rápido a las personas que hacen posible construir.


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